En atrios, ventanales y grandes espacios interiores, el trabajo en suspensión garantiza el mantenimiento y la limpieza de los edificios sin usar andamios, obligar a tiempos de inactividad prolongados o tener un impacto estético en la estructura.
El trabajo en suspensión que no se ve
Existe un problema que afecta cada vez más a los edificios actuales, sobre todo a los públicos e institucionales: ¿cómo llevar a cabo el mantenimiento en espacios diseñados para ser amplios, luminosos y espectaculares?
Atrios de doble o triple altura, grandes ventanales, cubiertas acristaladas continuas: estos elementos definen la identidad arquitectónica de un edificio, pero se convierten en un quebradero de cabeza cuando hay que intervenir para realizar la limpieza, pintar, instalar o cambiar disuasores de aves, o ejecutar cualquier otra actividad de mantenimiento ordinario.
La cuestión, a menudo subestimada en la fase de diseño, es cómo acceder físicamente y de forma segura a estas superficies. Instalar andamios en un atrio donde hay actividad, quizás frecuentado diariamente por usuarios o empleados, implica tiempos de inactividad prolongados, costes elevados y un impacto logístico que no siempre es aceptable. Así pues, la pregunta ya no es solo "¿cómo diseñar un espacio interior de gran volumen?", sino "¿cómo hacer que ese espacio sea fácil de gestionar en el tiempo?", sin tener que preocuparse cada vez en cómo organizarse para llevar a cabo una simple intervención de mantenimiento.
Los sistemas de trabajo en suspensión han sido diseñados para ser invisibles
Una respuesta perfecta a esta necesidad la encontramos en un proyecto realizado en Escandinavia por CGS Nordic, para Skanska, en el interior de la cubierta acristalada de este edificio en Suecia. El objetivo era proporcionar al espacio una solución de acceso permanente, que garantizara la inspección, el mantenimiento y el trabajo en altura a largo plazo, sin tener que recurrir a soluciones temporales que se tuvieran que montar y desmontar cada vez.
Como explica Julia Järnerud de CGS Nordic al describir el proyecto: "Después de una cuidadosa fase de planificación, elegimos un sistema de riel para el trabajo en suspensión, una solución que combina un alto nivel de seguridad con un acceso eficiente. El sistema Rothoblaas fue evaluado con atención: garantiza una instalación sencilla y responde exactamente a las necesidades específicas del cliente. Además, H-RAIL es una solución resistente y duradera, diseñada para ofrecer prestaciones y seguridad fiables a lo largo del tiempo".
Henrik Karlsson, fundador y CEO de CGS Nordic, destaca que la finalidad de la empresa no es solo ofrecer un producto: "Para nosotros, cada proyecto implica comprender las necesidades del cliente, identificar la solución técnica más adecuada y garantizar un resultado que sea válido también a largo plazo".
Este enfoque es compartido por Rothoblaas, con la cual se ha establecido una colaboración que se ha consolidado con el tiempo: "CGS Nordic es uno de los principales socios de Rothoblaas en Suecia –explica Julia Järnerud–. Con sede en Gotemburgo, trabajamos en proyectos por todo el país, ofreciendo asesoramiento, suministro e instalación de sistemas de acceso y protección anticaídas. También estamos autorizados a llevar a cabo las inspecciones anuales obligatorias, garantizando que los sistemas cumplan siempre con la normativa, sean seguros y funcionen correctamente durante toda su vida útil".
Este es justo el aspecto interesante: no se eligió un dispositivo provisional, sino un sistema estructural diseñado para quedar instalado en el edificio de forma permanente, integrado desde el principio en la futura lógica de gestión del espacio.
H-RAIL: el riel para trabajos en suspensión compatible con la arquitectura
Para aplicaciones de este tipo, en las que los trabajos en suspensión deben realizarse en entornos con un gran valor arquitectónico, Rothoblaas ha desarrollado H-RAIL, un sistema de riel rígido para trabajar en altura, disponible en varias configuraciones: en el suelo, en la pared o suspendido, para adaptarse a cualquier condición estructural y material, desde la madera hasta el hormigón, pasando por el acero.
A diferencia de las BMU (Building Maintenance Unit, las tradicionales plataformas suspendidas), que requieren un espacio técnico considerable, brazos mecánicos y se ven siempre, incluso cuando no se utilizan, H-RAIL ocupa muy poco espacio. Una vez instalado, el riel queda perfectamente integrado en el edificio, siendo casi invisible; también está disponible en aluminio anodizado o pintado, para satisfacer las necesidades cromáticas del proyecto.
Desde un punto de vista operativo, el sistema permite:
trabajar en suspensión, con el operario correctamente sujeto y a una distancia constante de la superficie, sin las oscilaciones típicas de las plataformas;
trabajar hasta 4 operarios simultáneamente en el mismo tramo, con lo cual se reducen los tiempos de intervención en grandes superficies;
acceder sin problemas a geometrías complejas, curvas, inclinadas o con ángulos difíciles, donde una plataforma no podría moverse libremente;
reducir el número de puntos de fijación gracias a un intereje entre los soportes que puede ser de hasta 6 metros.
Estas ventajas son cruciales en espacios como atrios y grandes ventanales, en los que cualquier intervención de mantenimiento debe ser rápida, repetible y lo más discreta posible.
Una solución integral, no solo un riel
Al igual que en otras intervenciones de seguridad en altura, el resultado no depende únicamente de un componente, sino de la coherencia de todo el sistema de trabajo en suspensión. H-RAIL se puede combinar con puntos de anclaje individuales, que garantizan confort y estabilidad durante las fases de enganche y desenganche del operario, o completarse con equipos de protección individual, prácticos y cómodos, que permiten trabajar con las manos libres a lo largo de todo el riel, como el casco HERO, el arnés OLYMPIA o el dispositivo para impedir caídas de herramientas TOOLGRAB.
En esta lógica de sistema, el trabajo en suspensión no se considera una opción a instalar posteriormente, sino una parte integrante del proyecto, al igual que las instalaciones o los acabados. Un atrio o un gran ventanal diseñados sin prever cómo se limpiarán, inspeccionarán o se llevará a cabo su mantenimiento a lo largo del tiempo, corren el riesgo de convertirse, al cabo de pocos años, en un problema de gestión costoso de resolver.
Pensar en el mantenimiento desde la fase de diseño
El sistema de trabajo en suspensión instalado por CGS Nordic en este luminoso edificio sueco confirma un principio que se puede aplicar a cualquier edificio con grandes espacios interiores o acristalados: la seguridad del trabajo en suspensión debe diseñarse, no improvisarse.
Esto implica evaluar, ya desde las fases iniciales, cómo se realizarán la limpieza de los ventanales, el mantenimiento ordinario y las intervenciones periódicas, eligiendo sistemas que no comprometan la estética del espacio, sino que, por el contrario, se integren de forma discreta y armoniosa en él.
En este sentido, la gama Rothoblaas dedicada a la seguridad en el trabajo en altura, desde los sistemas de riel como H-RAIL hasta los puntos de anclaje, ofrece a los estudios de diseño y a las empresas una base sólida sobre la que desarrollar soluciones de acceso duraderas, conformes a la normativa y diseñadas para quedar, literalmente, fuera de la vista.
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Reproducción reservada
Detalles técnicos
- Empresas:
- CGS NORDIC / SKANSKA
- País:
- Any
- Productos:
- H-RAIL H-RAIL ON FLOOR H-RAIL ON WALL H-RAIL OVERHEAD HERO OLYMPIA TOOLGRAB